miércoles, 1 de abril de 2009

CARTELES DE PROPAGANDA ESTALINISTA




BIOGRAFIAS









STALIN:Stalin

(Iosif o Jossif Vissariónovich Dzhugashvili) Dictador soviético (Gori, Georgia, 1879 - Moscú, 1953). Era hijo de un zapatero pobre y alcohólico de la región caucásica de Georgia, sometida a la Rusia de los zares. Quedó huérfano muy temprano y estudió en un seminario eclesiástico, de donde fue expulsado por sus ideas revolucionarias (1899). Entonces se unió a la lucha clandestina de los socialistas rusos contra el régimen zarista. Cuando en 1903 se escindió el Partido Socialdemócrata, siguió a la facción bolchevique que encabezaba Lenin.

Fue un militante activo y perseguido hasta el triunfo de la Revolución bolchevique de 1917, época de la que procede su sobrenombre de Stalin («hombre de acero»). La lealtad a Lenin y la falta de ideas propias le permitieron ascender en la burocracia del partido (rebautizado como Partido Comunista), hasta llegar a secretario general en 1922.



TROTSKI:Lev Davídovich Bronstein, en ucraniano transliterado Bronštein o Bronshtein (Лев Давидович Бронштейн), más conocido como León Trotsky, nació en Yanovka, Ucrania el 7 de noviembre de 1879 (26 de octubre según el calendario juliano prerevolucionario) y murió en Coyoacán, Ciudad de México, el 21 de agosto de 1940.

Político y teórico revolucionario soviético, protagonista de la revolución bolchevique en Rusia en 1917. Negoció la retirada de Rusia de la Primera Guerra Mundial mediante la Paz de Brest-Litovsk. Tuvo a su cargo la creación del Ejército Rojo que consolidaría definitivamente los logros revolucionarios venciendo a 14 ejércitos extranjeros y a los Ejércitos Blancos contrarrevolucionarios durante la Guerra civil rusa.

León Trotsky, fue el quinto hijo de una pareja de pequeños terratenientes judíos de clase media. Estudió matemáticas por un breve período en Nikolayev. Fue en este período en el que comienza su verdadero activismo. Primero, adherido al llamado populismo agrario para después integrarse definitivamente en el marxismo. Es en Nikolayev donde organizó la Liga Obrera del Sur de Rusia, cuyas actividades contra el régimen autocrático zarista harían que fuera detenido, encarcelado y posteriormente desterrado a Siberia.

Finalmente logra evadirse de su encarcelamiento y consigue llegar a Londres donde conoce a Lenin, a Yuli Mártov y a Georgi Plejánov, principales dirigentes del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que editaban el periódico Iskra ("La Chispa"), con el cual colaboró. Es entonces cuando empezará a utilizar el seudónimo de Trotsky, nombre de uno de sus carceleros de Siberia. Durante esta época, no llega a enmarcarse en ninguna de las dos corrientes dentro del partido: la facciones bolchevique y la menchevique.

En el segundo congreso del POSDR, celebrado en Londres en 1903, Trotsky coincidió en la primera parte con Lenin, pero en las cuestiones centrales que deslindaron los campos entre los marxistas revolucionarios encabezados por Lenin y los reformistas, el Programa y los Estatutos, Trotsky se alineó con los mencheviques, calificando a Lenin como el "jefe del ala reaccionaria del Partido" y desorganizador del POSDR.[1] Sin embargo, no estableció fuertes vínculos con la facción menchevique.

Apartado de los principales dirigentes de la socialdemocracia se apresuró a regresar a Rusia para participar en la revolución de 1905, durante la cual fue uno de los organizadores del primer soviet (consejo revolucionario) en San Petersburgo, y asumió el papel de dirigente principal. Fracasada la revolución, fue encarcelado y deportado de nuevo a Siberia. Durante esta época escribe dos de sus obras: 1905 y Resultados y perspectivas.

En 1912 participó activamente de la llamada Alianza de Agosto, alineándose junto a los mencheviques liquidacionistas, y se opuso férreamente a la organización de un partido firmemente centralizado. Fue lo que él mismo llamó "una alianza de elementos heterogéneos contra el ala proletaria del partido".[2]


BENITO MUSSOLINI:Predappio, Italia, 1883-Mezzegra, id., 1945) Político italiano. Hijo de una familia humilde, su padre era herrero y su madre maestra de escuela. Cursó estudios de magisterio, a cuyo término fue profesor durante períodos nunca demasiado largos, pues combinaba la actividad docente con continuos viajes. Pronto tuvo problemas con las autoridades, y fue expulsado de Suiza y Austria, donde había iniciado contactos con sectores próximos al movimiento irredentista.

En su primera afiliación política, sin embargo, se acercó al Partido Socialista, atraído por su ala más radical. Del socialismo, más que sus postulados sociales y reformadores, le sedujo su vertiente revolucionaria. En 1910 fue nombrado secretario de la federación provincial de Forli y poco después se convirtió en editor del semanario La Lotta di Classe (La lucha de clases).

La victoria del ala radical en el congreso de Reggio nell’Emilia, celebrado en 1912, le proporcionó mayor protagonismo en el seno de la formación política, que aprovechó para hacerse cargo del periódico milanés Avanti, órgano oficial del partido. Aun así, sus opiniones acerca de los enfrentamientos armados de la «semana roja» de 1914 motivaron cierta inquietud entre sus compañeros de filas, atemorizados por su radicalismo. La división entre Mussolini y el partido se acrecentó con la proclama de neutralidad del primero tras la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. En noviembre del mismo año fundó el periódico Il Popolo d’Italia, de tendencia ultranacionalista, lo que le valió la expulsión del Partido Socialista.

Posteriormente, quiso capitalizar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la sociedad italiana tras el fin de la contienda haciendo un llamamiento a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los que señaló como culpables del descalabro, y para ello creó los fasci di combattimento, grupos armados de agitación que constituyeron el germen inicial del partido fascista. Consiguió ganarse el favor de los grandes propietarios y salir elegido diputado en las elecciones de mayo de 1921.

La impotencia del gobierno para hacer frente a la situación en que se encontraba el país y la disolución del Parlamento allanaron el camino para la denominada marcha sobre Roma, acontecida el 22 de octubre de 1922. Su entrada triunfal en la capital italiana, en la cual no encontró ninguna oposición, pues contó con el beneplácito del ejército y del gobierno, motivó su nombramiento de primer ministro por parte del rey Víctor Manuel III.

Gradualmente, aunque con mayor ímpetu tras el asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti en 1924, se erigió como único poder, aniquiló cualquier forma de oposición y acabó por transformar su gobierno en un régimen dictatorial. Apoyado por un amplio sector de la población y con la baza a su favor de un eficaz sistema propagandístico, realizó fuertes inversiones en infraestructuras y recuperó viejos proyectos expansionistas, como la conquista de Etiopía (1935) y la anexión de Albania (1939).

Tras la llegada al poder de Hitler en Alemania, fue acercándose al nazismo, y tras las primeras victorias alemanas en la Segunda Guerra Mundial, que juzgó definitivas, declaró la guerra a los aliados. Sin embargo, el fracaso del ejército italiano en Grecia, Libia y África oriental, así como el avance de las tropas aliadas, motivaron su encarcelamiento por orden de Víctor Manuel III, quien impulsó un golpe de Estado y decretó el fin del fascismo (julio de 1943).

Liberado por paracaidistas alemanes (12 de septiembre de 1943), creó una república fascista en el norte de Italia (República de Salò) pero el avance aliado le obligó a emprender la huida hacia Suiza. Intentó cruzar la frontera disfrazado de oficial alemán, pero fue descubierto en Dongo por miembros de la Resistencia (27 de abril de 1945), al día siguiente fue fusilado con su compañera Clara Petacci.



HITLER:Máximo dirigente de la Alemania nazi (Braunau, Bohemia, 1889 - Berlín, 1945). Hijo de un aduanero austriaco, su infancia transcurrió en Linz y su juventud en Viena. La formación de Adolf Hitler fue escasa y autodidacta, pues apenas recibió educación. En Viena (1907-13) fracasó en su vocación de pintor, malvivió como vagabundo y vio crecer sus prejuicios racistas ante el espectáculo de una ciudad cosmopolita, cuya vitalidad intelectual y multicultural le era por completo incomprensible.

De esa época data su conversión al nacionalismo germánico y al antisemitismo. En 1913 Adolf Hitler huyó del Imperio Austro-Húngaro para no prestar servicio militar; se refugió en Múnich y se enroló en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial (1914-18). La derrota le hizo pasar a la política, enarbolando un ideario de reacción nacionalista, marcado por el rechazo del nuevo régimen democrático de la República de Weimar, a cuyos políticos acusaba de haber traicionado a Alemania aceptando las humillantes condiciones de paz del Tratado de Versalles (1918).

De vuelta a Múnich, Hitler ingresó en un pequeño partido ultraderechista, del que pronto se convertiría en dirigente principal, rebautizándolo como Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Dicho partido se declaraba nacionalista, antisemita, anticomunista, antisocialista, antiliberal, antidemócrata, antipacifista y anticapitalista, aunque este último componente revolucionario de carácter social quedaría pronto en el olvido; este abigarrado conglomerado ideológico, fundamentalmente negativo, se alimentaba de los temores de las clases medias alemanas ante las incertidumbres del mundo moderno. Influenciado por el fascismo de Mussolini, este movimiento, adverso tanto a lo existente como a toda tendencia de progreso, representaba la respuesta reaccionaria a la crisis del Estado liberal que la guerra había acelerado.

Sin embargo, Hitler tardaría en hacer oír su propaganda. En 1923 fracasó en un primer intento de tomar el poder desde Múnich, apoyándose en las milicias armadas de Ludendorff («Putsch de la Cervecería»). Fue detenido, juzgado y encarcelado, aunque tan sólo pasó en la cárcel un año y medio, tiempo que aprovechó para plasmar sus estrafalarias ideas políticas en un libro que tituló Mi lucha y que diseñaba las grandes líneas de su actuación posterior.

De nuevo en libertad desde 1925, Hitler reconstituyó el NSDAP expulsando a los posibles rivales y se rodeó de un grupo de colaboradores fieles como Goering, Himmler y Goebbels. La profunda crisis económica desatada desde 1929 y las dificultades políticas de la República de Weimar le proporcionaron una audiencia creciente entre las legiones de parados y descontentos dispuestos a escuchar su propaganda demagógica, envuelta en una parafernalia de desfiles, banderas, himnos y uniformes.

Combinando hábilmente la lucha política legal con el uso ilegítimo de la violencia en las calles, los nacionalsocialistas o nazis fueron ganando peso electoral hasta que Hitler -que nunca había obtenido mayoría- se hizo confiar el gobierno por el presidente Hindenburg en 1933.

Desde la Cancillería, Hitler destruyó el régimen constitucional y lo sustituyó por una dictadura de partido único basada en su poder personal. El Tercer Reich así creado fue un régimen totalitario basado en un nacionalismo exacerbado y en un complejo de superioridad racial sin fundamento científico alguno (basado en estereotipos que contrastaban con la ridícula figura del propio Hitler).

Tras la muerte de Hindenburg, Hitler se hizo nombrar Führer o «caudillo» de Alemania y se hizo prestar juramento por el ejército. La sangrienta represión contra los disidentes culminó en la purga de las propias filas nazis durante la «Noche de los Cuchillos Largos» (1934) y la instauración de un control policial total de la sociedad, mientras que la persecución contra los judíos, iniciada con las racistas Leyes de Núremberg (1935) y con el pogromo conocido como la «Noche de los Cristales Rotos» (1938) culminó con el exterminio sistemático de los judíos europeos a partir de 1939 (la «Solución Final»).

La política internacional de Hitler fue la clave de su prometida reconstitución de Alemania, basada en desviar la atención de los conflictos internos hacia una acción exterior agresiva. Se alineó con la dictadura fascista italiana, con la que intervino en auxilio de Franco en la Guerra Civil española (1936-39), ensayo general para la posterior contienda mundial; y completó sus alianzas con la incorporación del Japón en una alianza antisoviética (Pacto Antikomintern, 1936) hasta formar el Eje Berlín-Roma-Tokyo (1937).

Militarista convencido, Hitler empezó por rearmar al país para hacer respetar sus demandas por la fuerza (restauración del servicio militar obligatorio en 1935, remilitarización de Renania en 1936); con ello reactivó la industria alemana, redujo el paro y prácticamente superó la depresión económica que le había llevado al poder.

Luego, apoyándose en el ideal pangermanista, reclamó la unión de todos los territorios de habla alemana: primero se retiró de la Sociedad de Naciones, rechazando sus métodos de arbitraje pacífico (1933); luego forzó el asesinato de Dollfuss (1934) y el Anschluss o anexión de Austria (1938); a continuación invadió la región checa de los Sudetes y, tras engañar a la diplomacia occidental prometiendo no tener más ambiciones (Conferencia de Múnich, 1938), ocupó el resto de Checoslovaquia, la dividió en dos y la sometió a un protectorado; aún se permitió arrebatar a Lituania el territorio de Memel (1939).

Pero, cuando el conflicto en torno a la ciudad libre de Danzig le llevó a invadir Polonia, Francia y Gran Bretaña reaccionaron y estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-45). Hitler había preparado sus fuerzas para esta gran confrontación, que según él habría de permitir la expansión de Alemania hasta lograr la hegemonía mundial (Protocolo Hossbach, 1937); en previsión del estallido bélico había reforzado su alianza con Italia (Pacto de Acero, 1939) y, sobre todo, había concluido un Pacto de no-agresión con la Unión Soviética (1939), acordando con Stalin el reparto de Polonia.

El moderno ejército que había preparado obtuvo brillantes victorias en todos los frentes durante los primeros años de la guerra, haciendo a Hitler dueño de casi toda Europa mediante una «guerra relámpago»: ocupó Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia, Grecia. (mientras que Italia, España, Hungría, Rumania, Bulgaria y Finlandia eran sus aliadas, y países como Suecia y Suiza declaraban una neutralidad benévola).

Sólo Gran Bretaña resistió el intento de invasión (batalla aérea de Inglaterra, 1940-41); pero la suerte de Hitler empezó a cambiar cuando lanzó la invasión de Rusia, respondiendo tanto al ideal anticomunista básico del nazismo como al proyecto de arrebatar a la «inferior» raza eslava del este el «espacio vital» que soñaba para engrandecer a Alemania (1941). A partir de la batalla de Stalingrado (1943), el curso de la guerra se invirtió y las fuerzas soviéticas comenzaron una contraofensiva que no se detendría hasta tomar Berlín en 1945; simultáneamente se reabrió el frente occidental con el aporte masivo en hombres y armas procedente de Estados Unidos (involucrados en la guerra desde 1941), que permitió el desembarco de Normandía (1944).

Derrotado y fracasados todos sus proyectos, Hitler vio cómo empezaban a abandonarle sus colaboradores y la propia Alemania era arrasada por los ejércitos aliados; en su limitada visión del mundo no había sitio para el compromiso o la rendición, de manera que arrastró a su país hasta la catástrofe y finalmente se suicidó en el búnker de la Cancillería de Berlín donde se había refugiado, después de haber sacudido al mundo con su sueño de hegemonía mundial de la «raza» alemana, que provocó una guerra total a escala planetaria y un genocidio sin precedentes en los campos de concentración.

Más información en la monografía sobre Adolf Hitler.


GOEBBELS:Paul Joseph Goebbels (29 de octubre de 1897 – 1 de mayo de 1945†), político alemán, fue el ministro de propaganda de la Alemania Nazi, figura clave en el régimen y amigo íntimo de Adolf Hitler.[1]

Uno de los principales oradores del Tercer Reich, fue él quien pronunció el famoso discurso de la guerra total en el Palacio de los Deportes.[2] Tuvo un gran talento para persuadir a las masas. Tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial se suicidó junto a su esposa, después de que ésta hubiera matado a sus seis hijos.[3]

Joseph Goebbels nació el 29 de octubre de 1897, en Rheydt en el seno de una familia católica. Su padre era el contable Friedrich Goebbels y su madre, Maria Oldenhausen.[4] A los 4 años de edad sufrió una osteomielitis, que le atrofió la pantorrilla derecha y le dejó levemente cojo. Debido a esto y a su corta estatura, sus contrarios le pusieron después el apodo de "ungebleichter Schrumpfgermane" ('germano achicado sin blanquear'). Tuvo que usar zapatos ortopédicos en su pie derecho para compensar lo corto que era su pierna derecha en comparación a la izquierda. Pese a su minusvalía destacó por sus notas en el colegio y fue el mejor de su promoción al aprobar el bachillerato en 1917. Estudió en ocho universidades favorecido por algunas becas: Bonn, Friburgo, Würzburgo, Colonia, Francfort, Múnich, Berlín y Heidelberg, graduándose en esta última en 1921.[5] Estudió Filosofía, Literatura, Historia, Arte y Lenguas Clásicas. En 1921, obtuvo el Doctorado en la Universidad de Heidelberg con una tesis doctoral sobre Wilhelm von Schütz, siendo su director de tesis un profesor judío: Freiherr von Waldberg.

Goebbels se presentó como voluntario al ejército alemán en la Primera Guerra Mundial, pero fue rechazado por ser cojo. Cuando fue universitario, sintió afinidad por algunas ideas de izquierda; tuvo profesores judíos a los cuales estimaba e inclusive mantuvo una relación romántica con una joven de padres judíos.[6] Pese a su poco atractivo físico, Goebbels fue siempre un conquistador de mujeres; en su diario se encontró un registro de más de 30 amantes desde que lo escribió.[7]

Goebbels, debido a su rol protagonístico para el partido nazi y a su lealtad a Hitler, se hizo uno de sus más fiables amigos.[8]

Se casó en 1930 con Magda Quandt, una divorciada de la clase alta de Berlín. En los años posteriores tuvieron seis hijos en el siguiente orden:

Helga Susanne
Hildegard "Hilde" Traudel
Helmut Christian
Holdine "Holde" Kathrin
Hedwig "Hedda" Johanna
Heidrun "Heide" Elisabeth

Sus nombres comenzaban con la letra "H" para conmemorar el apellido del Führer. Goebbels pareció haberse obsesionado al principio por Magda, inclusive escribió en su diario: "Voy a dejar las mujeres y dedicarme enteramente a sólo una".[9] Su familia fue filmada, fotografiada y promocionada durante el régimen como la familia ideal aria. Fueron todos admiradores de Hitler, los niños inclusive lo llamaban tío. Sin embargo, este concepto estuvo a punto de cambiar cuando Magda solicitó a Hitler el divorcio debido a un romance que tuvo su marido con una actríz checa llamada Lída Baroova, con quien tenía planeado ir a vivir al Japón, siendo Goebbels el embajador de Alemania en ese país, para lo cual dejaría su papel de ministro a otro. Hitler le ordenó no hacerlo y Goebbels, fiel a su palabra, se quedó a vivir en Alemania con Magda.[10] [11]

Goebbels era siempre atento con sus hijos, en los videos de propaganda se les observa diciendo que su papá le gusta jugar con ellos, y que es su mejor amigo. Sin embargo, él sentía cierta preferencia hacia su único hijo varón, de quien quería que de grande fuera un "orgulloso luchador".[12]


Trayectoria en el partido nazi [editar]
Ascenso al ministerio [editar]Goebbels se unió al Partido Nazi en 1922.[13] Pero fue recién en 1926 que lo nombraron Gauleiter de Berlín por sus dotes de orador.[14] Se trasladó a Berlín ese mismo año por órdenes de Hitler para reorganizar su partido que para ese entonces sólo era de "nivel regional".[15] Fue nombrado por Hitler jefe de propaganda del NSDAP en 1930 y cuando el führer asumió el gobierno en 1933, fue declarado ministro de propaganda e ilustración popular.[16] Mediante la propaganda, Goebbels divinizó a Hitler, promovió el odio a lo extranjero, al comunismo y al judaísmo.[17]


Métodos y técnicas [editar]Cuando Goebbels era el encargado de la propaganda Nazi antes de que su partido estuviera en el gobierno alemán, organizó manifestaciones y quema de libros, inclusive fue supuestamente uno de los presuntos principales autores del incendio del Reichstag.[18]

Su función consistía en controlar todos los medios, la radio, televisión, cine, literatura, etc. Asímismo debía impedir que saliera a luz la información del exterior (muchas veces esto significaba ocultar la verdad). Era también el encargado de promocionar o hacer públicos los avisos del gobierno.[19]

Usó mucho lo que hoy en día se conoce como el marketing social, ensalzando muchos sentimientos de orgullo, promoviendo odios y en numerosas ocasiones mintiendo y convenciendo de cosas muy alejadas de la realidad.

Ante la necesidad de un fuerte respaldo económico, Goebbles inauguró la ayuda de invierno de 1941, en la que se promovía la colaboración del pueblo y el descuento obligatorio del 10% de los sueldos.

La ayuda de invierno fue un éxito y recaudó mucho. En esa temporada, los chicos de las Juventudes Hitlerianas salían con huchas en la mano a recaudar donaciones. Otra de las singularidades de este evento se observaba en algunos voluntarios, como dibujantes rápidos que hacían retratos por 2 marcos o más.[20]

También tuvo otras técnicas y métodos, como el de hacer esperar al público alemán por las noticias en tiempos de victoria para crear un fuerte suspenso y lograr que, cuando recibieran las buenas nuevas, la alegría fuera más duradera.[21]

A Goebbels se le atribuye mucha parte de la propaganda moderna, entre ellos sus 11 principios:[cita requerida]

Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".
Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».
Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad.
Segunda Guerra Mundial [editar]A comienzos del conflicto bélico Goebbels prohibió terminantemente cualquier tipo de información proveniente desde el exterior de Alemania. Promovió la fe en el pueblo alemán para que se creyera firmemente en la victoria final. Este trabajo fue más difícil de 1943 a 1945, cuando empezaban a apreciarse signos inequívocos de que se estaba perdiendo la guerra. Tuvo un papel determinante en que fallara el atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944, aprovechando la indecisión del comandante Otto Ernst Remer, y difundió rápidamente por radio que el golpe de estado había fracasado, lo que demostraba que Hitler y el Tercer Reich eran invencibles.[22]

Los bombardeos aéreos de los aliados destruyeron numerosas ciudades del país y Goebbels procuró que la indignación causada no se dirigiera contra el gobierno propio, sino contra los atacantes.

Cuando las noticias de los frentes no podían ocultar las derrotas militares con eufemismos, Goebbels apeló a la solidaridad, la confianza y la voluntad de vencer. Esta campaña propagandística culminó en la famosa reunión del 18 de febrero de 1943, en la que el representante del régimen nazi proclamó la Guerra Total (Der Totale Krieg) en el Palacio de Deportes de Berlín.[23]

Durante la caída de Alemania, Goebbels siguió haciendo creer al pueblo que la victoria llegaría finalmente.


Suicidio [editar]El 22 de abril de 1945, ante la inminente derrota total, Magda y sus 6 hijos fueron al Führerbunker, donde se hallaba Goebbels. Esos serían sus últimos días de vida.

En el búnker, habían improvisado un cuarto con 6 camas para los niños. Ellos pasaban la mayor parte del tiempo jugando con Eva Braun, Traudl Junge y algunos perros, como Blondi, el perro de Hitler.[24] Hitler ofreció un avión a la familia Goebbels para que escapara, pero Magda y su esposo se negaron a abandonar Berlín. El 30 de abril Magda rogó a Hitler que no se quitase la vida, pero sus intentos fueron en vano. Finalmente decidió envenenar a sus hijos y suicidarse.

El 1 de mayo, a los ocho días de permanencia en el búnker, Magda dejó inconscientes a sus niños con somníferos y luego los envenenó. Algunas versiones indican que los niños murieron porque les dieron veneno encubierto en chocolates, otras que fue una inyección que hicieron pasar por vacuna.

Ese mismo día, después de que Magda hubiera matado a sus hijos, ella y su marido decidieron perecer junto al régimen. Mucho se ha especulado respecto a cómo se quitaron la vida. Algunos sostienen que el Ministro se disparó mientras su esposa ingería veneno. Otros, que se disparon mutuamente. El criterio más difundido es que Goebbels dispuso al oficial de las SS Schwägermann que les diera un tiro a cada uno en la nuca. Lo cierto es que el gendarme recibió la orden de quemar los cuerpos para evitar que éstos fueran objeto de humillaciones o exhibiciones públicas.


HOOVER:(Herbert Clark Hoover; West Branch, Iowa, 1874 - Nueva York, 1964) 31.er presidente de los Estados Unidos de América. Este cuáquero conservador, educado en la Universidad de Stanford, trabajó como ingeniero de minas en Australia y China. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-18) el presidente Wilson le encargó la organización del transporte de abastecimientos a los frentes de Europa.

Caracterizado como un liberal convencido de las virtudes del capitalismo individualista y competitivo, los republicanos le mantuvieron como secretario de Comercio durante las presidencias de Harding y Coolidge (1921-28); e incluso le promovieron a la presidencia en las elecciones de 1928, que ganó en medio de un clima de euforia económica que él mismo contribuyó a alimentar con su propaganda optimista.

No previó en absoluto la crisis bursátil de 1929, luego transformada en una depresión económica profunda y duradera, que pondría fin al tipo de capitalismo liberal que él conocía y defendía. Incapaz de hacer frente a la crisis, incluso agravó sus efectos al intentar combatirla con medidas contraproducentes, como la reducción del gasto público. Aquella crisis marcó todo su mandato (1929-33), impidiéndole cumplir las grandilocuentes promesas de prosperidad en las que había basado su campaña.

En política exterior fue aislacionista, procurando que los Estados Unidos se desentendieran de las tensiones de Europa y Asia, manteniendo el intervencionismo en Iberoamérica en defensa de sus intereses económicos. El descontento creado por la situación económica le hizo perder las elecciones de 1932 en beneficio del demócrata Franklin D. Roosevelt, quien corregiría a partir de 1933 el rumbo dado por Hoover tanto a la política exterior como a la política económica. Participó activamente en la oposición conservadora contra Roosevelt, defendiendo el aislacionismo incluso después de la Segunda Guerra Mundial (1939-45).

Más tarde, aproximadamente a las 23:00 , el contenido del búnker fue evacuado, lo que no permitió que los cadáveres del matrimonio Goebbels terminaran de incinerarse y se hicieron fácilmente reconocibles, para los oficiales soviéticos.


F.D. ROOSELVET:Franklin Delano Roosevelt nació el 30 de enero de 1882, en Hyde Park, Nueva York. Su padre, James Roosevelt (1828–1900), era un adinerado terrateniente y vicepresidente del ferrocarril de Delaware y Hudson. La familia de Roosevelt (véase árbol de familia de Roosevelt) había vivido en Nueva York durante más de doscientos años: Claes van Rosenvelt, originalmente de Haarlem en Países Bajos, llegó a Nueva York (entonces llamada Nieuw Amsterdam) hacia 1650. En 1788, Isaac Roosevelt era miembro de la convención del estado de Poughkeepsie nuevo que votó para ratificar la constitución de Estados Unidos, una cuestión que llenaba de orgullo a su descendiente Franklin.

En el siglo XVIII la familia Roosevelt se dividió en dos ramas, los "Roosevelts de Hyde Park", quienes a finales del siglo XIX eran el "Partido Demócrata de los Estados Unidos" o "Demócratas", y el "Oyster Bay, New York" o "Oyster Bay". El presidente Theodore Roosevelt, un republicano del Oyster Bay, era el quinto primo de Franklin. A pesar de sus diferencias políticas, las dos ramas siguieron llevándose bien. James Roosevelt conoció a su esposa en una reunión de la familia Roosevelt en Oyster Bay, y Franklin se casó con la sobrina de Theodore.

La madre de Roosevelt, Sara Ann Delano (1854–1941) era descendiente de Phillippe de la Noye, hijo de protestantes franceses hugonotes radicados en Leiden quien emigró en 1621 a Massachusetts. Ella era hija de Warren Delano cónsul de Estados Unidos en China, razón por la que pasó su niñez en dicho país, en su viaje de regreso a Estados Unidos los Délano vivieron un tiempo en Valparaíso en casa de sus parientes de Chile. Su madre pertenecía a los Lyman, otra familia de gran tradición en los Estados Unidos. Franklin fue su único hijo, y se convirtió en una madre extremadamente posesiva. Puesto que James era un padre ausente y muy mayor (tenía 54 años cuando nació Franklin), Sara fue la influencia dominante en los primeros años de Franklin. El mismo, mucho más tarde, indicó a sus amigos que durante toda su vida tuvo miedo de ella.

Roosevelt creció en una atmósfera privilegiada. Aprendió a montar a caballo, tiro, lucha y a jugar al polo y a tenis. Sus frecuentes viajes a Europa permitieron que pudiera hablar alemán y francés. No obstante, el hecho de que su padre fuera demócrata, le apartó de la mayoría de los miembros de la aristocracia de Hudson Valley. Los Roosevelt creían en el servicio público, y eran lo suficientemente ricos para emplear su tiempo y dinero en tareas filantrópicas.

Roosevelt acudió al Groton School, una residencia de estudiantes de la Iglesia Episcopal en los Estados Unidos de América cercana a Boston. Estaba profundamente influido por su director, Endicott Peabody que predicaba el deber cristiano de ayudar a los menos afortunados y fomentaba que sus alumnos ingresaran en el servicio público. Roosevelt se graduó en Groton en 1900, y posteriormente ingresó en la Universidad Harvard, donde estudió moda doméstica y se graduó en artes en 1904 sin muchos esfuerzos para estudiar. Mientras estaba en Harvard, Theodore Roosevelt se convirtió en Presidente, y su vigoroso estilo de gobierno y su celo reformista se convirtieron en el modelo de Franklin. En 1903, conoció a su futura mujer Eleanor Roosevelt, sobrina de Theodore, en una recepción en la Casa Blanca (previamente se habían conocido como niños, pero éste fue su primer encuentro serio).

Posteriormente, Roosevelt acudió a la Facultad de Derecho de la Universidad.
Columbia. Pasó el bar exam y satisfizo los requisitos para graduarse en Derecho en 1907, pero finalmente no lo hizo. En 1908 comenzó a trabajar con Ledyard y Milburn, prestigiosa firma de Wall Street, donde ejerció fundamentalmente el derecho de sociedades.

John Maynard Keynes:Economista inglés (Cambridge, 1883 - Firle, Sussex, 1946). Recibió una educación de elite en Eton y Cambridge, orientándose hacia la economía por consejo de su maestro, Alfred Marshall. Tras un breve periodo trabajando en el servicio administrativo británico para la India, en 1909 entró como profesor en el King’s College de Cambridge, donde enseñaría economía hasta su muerte. Fue un hombre de vasta cultura, un humanista erudito y de prosa exquisita, gran orador, contertulio y mecenas de intelectuales y artistas; pero también fue un hombre de mundo interesado por los asuntos políticos y por la economía práctica, dedicando parte de su tiempo a negocios ajenos y propios con los que llegaría a hacerse millonario.Todos sus escritos económicos fueron respuesta a problemas acuciantes de la economía de su tiempo. Así, como fruto de su trabajo en la Administración colonial, escribió La moneda india y las finanzas (1913). Las consecuencias económicas de la paz (1919) fue resultado de su participación como representante del Tesoro en la delegación británica enviada a negociar el Tratado de Versalles después de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial (1914-18); Keynes dimitió de aquel cargo para mostrar su desacuerdo con las duras condiciones impuestas a los vencidos y escribió este libro para argumentar que tales condiciones, fruto de un espíritu de venganza, serían imposibles de cumplir y conducirían a la ruina económica de Alemania, con graves consecuencias para el resto del mundo.

Desgraciadamente, el tiempo demostró que sus previsiones eran acertadas, y Keynes volvió sobre el tema en Una revisión del tratado (1922). Las cuestiones monetarias siguieron atrayendo su atención en el Tratado sobre la reforma monetaria (1923) y el Tratado sobre el dinero (1930), en donde criticó respectivamente la adhesión al patrón oro y la teoría cuantitativa de la moneda.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Las Vanguardias

M. DUCHAMP:



MUNCH:


PICASSO:

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andre derain:


jueves, 19 de febrero de 2009

Los Huracanes


1) ¿Cuál es el origen etimológico de la palabra huracán?
-La palabra “huracán” utilizada en el hemisferio occidental tiene varios orígenes. Aqui algunas explicaciones sobre su tan peculiar origen:
Los mayas utilizaban el vocablo Hurankén como nombre de un dios creador, quien, según ellos, esparció su aliento a través de las caóticas aguas del inicio, creando así la Tierra.
También el pueblo arahuaco (taíno) usaba la palabra Juracán para nombrar a un dios maligno. Los quechuas también nombraron a un dios Hurakán, el de los truenos y tormentas.
El origen del término huracán tiene varias explicaciones. Algunos autores señalan que fue llevado a Europa por los marineros de Cristóbal Colón que lo tomaron del maya-quiché, cuya etimología proviene de hun (uno) y akán (pierna). Según su mitología, el dios cojo Huracán surgió del corazón del cielo para gobernar el trueno, el rayo, los vientos y tempestades.
Los huracanes reciben nombres diferentes en otras partes del mundo. Ciclón es el nombre que recibe en la India y todo el Golfo de Bengala, en Filipinas se denomina “baguio”, en Australia se identifica como “Willy-Willy” y en el Oeste del Pacífico se conoce como tifón.

2) ¿Qué nombre reciben en los sugientes lugares geográficos?
-

3) ¿Qué tres hechos se deben de dar para que se forme un huracán?
-Que la temperatura del agua del mar sea superior a 27/28 ºC generando una rápida evaporación y condensación en las capas superiores.
Que la cuantía de la evaporación dé lugar a un centro de baja presión, de anchura intermedia y de gran proyección vertical.
Que exista una continua entrada de aire más frío en las capas altas como consecuencia, generalmente, de vientos alisios.

4) ¿Qué sentido de giro siguen los vientos en ambos hemisferios?
- Este giro es en sentido antihorario en el hemisferio norte y en sentido horario en el hemisferio sur.

5) ¿cuál es la temporada del año con mayor número de ciclones?
-A finales del verano.

6) ¿Qué efectos pueden tener los huracanes?
-Las lluvias, con las consiguientes inundaciones que trae asociada.Los vientos asociados con un huracán suelen causar efectos devastadores en grandes zonas, especialmente en aquellas en las que el fenómeno afecta directamente. por las Mareas Altas (Oleajes),Marejadas o Marea de Tormenta, Tornados, Inundaciones, Saturación, Derrumbes, Daños a Infraestructura, Peligro para la Vida Silvestre.

7) ¿Cómo se detectan los huracanes?
-La Dirección de Meteorología Sinóptica y Aeronáutica (localizada en las instalaciones del Aeropuerto Internacional de Managua), labora las 24 horas del día, utilizando información de las diferentes variables meteorológicas (temperatura, presión atmosférica, dirección y velocidad de viento, nubosidad, precipitación, tiempo presente y pasado, etc) de la Red de Estaciones Meteorológicas distribuidas en diferentes regiones del país, igualmente por medio de una estación de trabajo (MET-LAB), se obtiene información de estaciones meteorológicas del resto de la AR IV (Asociación Regional IV, que comprende, los países del Caribe, Estados Unidos, México, Centroamérica, Venezuela y Colombia), actualmente esta comunicación se establece por medio de satélites.

8)Observa la demostración de cómo se forman los huracanes.Y contesta las siguientes preguntas:
-¿En qué Region de Africa tienen origen los huracanes?
*nacen a partir de sistemas de tormentas lejos de la costa oeste del norte de África. En un irónico giro, estas tormentas, las más húmedas de todas, son impulsadas por el clima de uno de los sitios más secos de la Tierra, el Sahara (el nombre significa "desierto" en árabe).

-¿Qúe ocurre cuando va aumentando la intensidad de un huracán?
*Se vuelven aun mas violentos.

-¿Cómo se denomina la escala que mide la intensidad de un huracá?
*La escala de huracanes de Saffir-Simpson es una escala que clasifica los huracanes según la intensidad del viento, desarrollada en 1969 por el ingeniero civil Herbert Saffir y el director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, Bob Simpson.

-Dibuja la anatomia de un huracan y señala sus partes

miércoles, 18 de febrero de 2009

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.








La Primera Guerra Mundial fue un conflicto armado a escala mundial desarrollado entre 1914 y 1918. [2] Más de 40 millones de bajas como resultado, incluyendo aproximadamente 20 millones de muertes civiles y militares.[3] Más de 60 millones de soldados europeos fueron movilizados desde 1914 hasta 1918.[4] [5] Originado en Europa por la rivalidad entre las potencias imperialistas, se transformó en el primero en cubrir más de la mitad del planeta. Fue en su momento el conflicto más sangriento de la historia. Antes de la Segunda Guerra Mundial, esta guerra solía llamarse la Gran Guerra o la Guerra de Guerras.

A finales del siglo XIX, Inglaterra dominaba el mundo tecnológico, financiero, económico y sobre todo político. Alemania y Estados Unidos le disputaban el predominio industrial y comercial. Durante la segunda mitad del siglo XIX y los inicios del siglo XX se produjo la repartición de África (a excepción de Liberia y Etiopía) y Asia Meridional, así como el gradual aumento de la presencia europea en China, Estado en franca decadencia.

Estados Unidos y, en menor medida, el Imperio Ruso controlaban eficientemente sus vastos territorios, unidos por largas líneas férreas (ferrocarril Atlántico-Pacífico y Transiberiano, respectivamente). Inglaterra y Francia, las dos principales potencias coloniales, se enfrentaron en 1898 y 1899 en el denominado incidente de Faschoda, en Sudán, pero el rápido ascenso del Imperio alemán hizo que los dos países se unieran a través de la Entente cordiale. Alemania, que solamente poseía colonias en Camerún, Namibia, África Oriental, algunas islas del Pacífico (Islas Salomón) y enclaves comerciales en China, empezó a pretender más a medida que aumentaba su poderío militar y económico posterior a su unificación en 1871. Una desacertada diplomacia fue aislando al Reich, que sólo podía contar con la alianza incondicional de Austria-Hungría.

Francia deseaba la revancha de la derrota sufrida frente a Prusia en la Guerra Franco-prusiana de 1870-1871. Mientras París estaba asediada, los príncipes alemanes habían proclamado el Imperio (el llamado Segundo Reich) en el Palacio de Versalles, lo que significó una ofensa para los franceses. La III República perdió Alsacia y Lorena, que pasaron a ser parte del nuevo Reich germánico. Las generaciones francesas de finales del siglo XIX, sobre todo el Ejército, crecieron con la idea de vengar la afrenta recuperando esos territorios. En 1914 sólo hubo un 1% de desertores en el ejército francés, en comparación con el 30% de 1870.

Mientras tanto, los países de los Balcanes liberados del Imperio Otomano (el «enfermo de Europa») fueron objeto de rivalidad entre las grandes potencias. Turquía, que se hundía lentamente, no poseía en Europa —hacia 1914— más que Estambul, la antigua Constantinopla. Todos los jóvenes países nacidos de su descomposición (Grecia, Bulgaria, Rumania, Serbia, Montenegro y Albania) buscaron expandirse a costa de sus vecinos, lo que llevó a dos conflictos entre 1910 y 1913, conocidos como Guerras Balcánicas.

Impulsados por esta situación, los dos enemigos seculares del Imperio Otomano continuaron su política tradicional de avanzar hacia Estambul y los Estrechos. El Imperio Austrohúngaro deseaba proseguir su expansión en el valle del Danubio hasta el mar Negro, sometiendo a los pueblos eslavos. El Imperio Ruso, que estaba ligado histórica y culturalmente a los eslavos de los Balcanes, de confesión ortodoxa —ya les había brindado su apoyo en el pasado— contaba con ellos como aliados naturales en su política de acceder a «puertos de aguas calientes». Evidentemente, estas políticas opuestas entre una potencia católica y otra ortodoxa provocaron enfrentamientos.

Como resultado de estas tensiones, se crearon vastos sistemas de alianzas a partir de 1882:

de una parte, Francia, el Imperio Británico y el Imperio ruso (Triple Entente) y
el Imperio alemán, el Imperio Austrohúngaro e Italia (Triple Alianza).
A este período se le conoce como Paz armada, ya que Europa estaba destinando cuantiosas cantidades de capital al armamento y, sin embargo, no había guerra, aunque se sabía que ésta era inminente.

La guerra comenzó como un enfrentamiento entre Austria-Hungría y Serbia, pero Rusia se unió al conflicto, pues se consideraba protectora de los países eslavos y deseaba socavar la posición de Austria-Hungría en los Balcanes. Tras la declaración de guerra austrohúngara a Rusia el 1 de agosto de 1914, el conflicto se transformó en un enfrentamiento militar a escala europea. Alemania respondió a Rusia con la guerra, obligada por un pacto secreto contraído con la monarquía de los Habsburgo, y Francia se movilizó para apoyar a su aliada. Las hostilidades involucraron a 32 países, 28 de ellos denominados «Aliados»: Francia, los Imperios Británico y Ruso, Canadá, Estados Unidos (desde 1917), Portugal, Japón, así como Italia, que había abandonado la Triple Alianza. Este grupo se enfrentó a la coalición de las «Potencias Centrales», integrada por los imperios Austrohúngaro, Alemán y Otomano-Turco, acompañados por Bulgaria.

El evento detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono de Francisco José, y su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo el 28 de junio de 1914 a manos del joven estudiante nacionalista serbio Gavrilo Princip.

Francisco Fernando, Archiduque de Austria-Este (Nació el 18 de diciembre de 1863 y murió el 28 de junio, de 1914) , fue un Archiduque de Austria, Príncipe Imperial de Austria, Príncipe Real de Hungría y Bohemia, y desde 1896 hasta su muerte, el heredero al trono austrohúngaro. Su asesinato en Sarajevo precipitó la declaración de guerra de Austria contra Serbia que desencadenó la Primera Guerra Mundial.

El 28 de junio de 1914, aproximadamente a las once de la mañana, Francisco Fernando y su esposa fueron asesinados en Sarajevo, capital de la provincia austro-húngara de Bosnia-Herzegovina, por Gavrilo Princip.

Princip era miembro del grupo serbio "Joven Bosnia", manejado por el grupo nacionalista "Mano Negra", que apoyaba la unificación de Bosnia con Serbia.

El Imperio Austro-húngaro exigió, con el apoyo del Imperio alemán, investigar en territorio serbio, ya que consideraba que la organización paneslavista Mano Negra tenía conexión con los servicios secretos de ese país. El Imperio Austrohúngaro dio un ultimátum el 28 de julio a Serbia, que no aceptó todas las condiciones impuestas. El ataque austrohúngaro activó las disposiciones previstas por el sistema de alianzas.

También los historiadores insisten en que hubo otras causas, como las alianzas entre países (Triple Entente y Triple Alianza), que un conflicto local podía tomar dimensiones internacionales. Además entre 1890 y 1914 los países incrementaron el presupuesto militar en la carrera armamentística conocida como Paz Armada.[6]

El 30 de julio Rusia inició una movilización general de sus tropas, frente al Imperio Austrohúngaro para ayudar a los serbios. El Imperio alemán a su vez declaró la guerra a Rusia el 1 de agosto en cumplimiento de su alianza con el Imperio Austrohúngaro. Ese mismo día Francia inicia su movilización general para apoyar a su aliado Rusia. El 3 de agosto Alemania declara la guerra a Francia. El 4 de agosto, siguiendo el Plan Schlieffen, el ejército alemán inicia la invasión de Francia violando el territorio belga (neutral), lo que entrañó la declaración de guerra al Imperio alemán por parte del Imperio Británico, que era garante de la soberanía belga. El sistema de alianzas generalizó posteriormente el conflicto, es decir, que un hecho aislado desencadenó la ruptura del equilibrio que se había mantenido por años a partir del sistema de alianzas militares defensivas.

Entre los países europeos sólo España, Suiza, Dinamarca, Países Bajos, Noruega y Suecia (e Italia provisionalmente) permanecían neutrales. Los dos campos estaban bastante equilibrados: las Potencias Centrales y los Aliados poseían un número semejante de soldados. Los alemanes tenían la ventaja de su superior artillería pesada y excelente adiestramiento de sus tropas —la tradicional eficiencia militar prusiana—, pero eso se compensaba por la supremacía de los británicos en el mar y la mayor extensión de las colonias de la Entente. Otra ventaja de las potencias centrales era que conformaban un bloque territorial compacto, mientras Rusia estaba aislada de sus aliados y era muy deficiente en industria pesada y producción de armamentos.

En 1914, los europeos pensaban que la guerra sería corta. Pero los generales, que habían estudiado las guerras napoleónicas, estaban equivocados en su enfoque inicial del enfrentamiento, basado en el uso masivo de la infantería. Respondiendo a la enorme eficacia de las armas (fusiles, armas automáticas y artillería pesada) producto de la Revolución Industrial, las fortificaciones fueron reforzadas. La caballería sería inútil como medio para romper el frente.

Al comienzo de la guerra los dos bandos trataron de obtener una victoria rápida mediante ofensivas fulminantes. Los franceses agruparon sus tropas en la frontera con Alemania, entre Nancy y Belfort, divididas en cinco ejércitos. Previendo un ataque frontal en Lorena, organizaron el Plan XVII. Los alemanes tenían un plan mucho más ambicioso. Contaban con la rapidez de un movimiento de contorno por Bélgica para sorprender a las tropas francesas y marchar hacia el este de París (Plan Schlieffen de 1905) y luego enfrentarse a las fuerzas enemigas y empujarlas hacia el Jura y Suiza. Tan sólo ubicaron 2/7 de sus tropas sobre la frontera para resistir el ataque frontal en Alsacia-Lorena.

El comienzo del plan trascurrió perfectamente para el Reich; sus tropas derrotaron al ejército francés en la batalla de Charleroi (21 de agosto) y en Maubegné. Los franceses lanzaron simultáneamente el Plan XVII, pero resultó una catástrofe debido a las armas automáticas que frenaron cualquier asalto y a un repliegue prematuro de las tropas hacia sus líneas. Por el contrario, los alemanes invadieron Bélgica, provocando la intervención inglesa; semanas después estaban ya ubicados en el río Marne, donde chocaron con el Cuerpo Británico de Haig, compuesto por 5 divisiones experimentadas y las tropas de reserva francesas en la Primera Batalla del Marne. Los taxis de París ayudaron a trasladar a los efectivos ingleses al frente. La derrota germana frustró el plan original y acabó con las expectativas de una conflagración breve, marcando el abandono definitivo de los planes anteriores a la guerra. En ese momento comenzó la «carrera hacia el mar»: los dos Ejércitos marcharon hacia el Mar del Norte; ataques y contra-ataques se sucedieron. La contienda se desarrollaría en territorio francés: Flandes. Las tropas británicas no tardaron en intervenir en mayor número (British Expeditionary Force, BEF), junto a los restos del ejército belga.

Mientras tanto, Austria-Hungría fracasó en su intento de tomar Belgrado, lo cual lograría después con ayuda alemana, en agosto del 1915. Rusia invadió Prusia Oriental, pero los generales de estado mayor prusianos Hindenburg y Ludendorff los batirán contundentemente en Tannenberg.

La estrategia de guerra alemana funcionó contra Rusia. Los ejércitos rusos eran enormes (8 millones de hombres en 1914). Pero la verdad era nefasta: el ejército zarista estaba compuesto principalmente por campesinos sin ninguna formación militar, mal armados y equipados; en suma, no estaba preparado para enfrentarse a los disciplinados germanos. El mando ruso era también mediocre. Los dos ejércitos se enfrentaron en la Batalla de Tannenberg (Prusia Oriental) del 26 al 30 de agosto de 1914, y después en la batalla de los lagos Masurianos del 6 al 15 de septiembre de 1914. Los rusos sufrieron flagrantes derrotas en los dos casos y fueron obligados a replegarse. Allí nació la leyenda del dúo formado por Paul von Hindenburg y Erich Ludendorff, los comandantes germanos en esta exitosa campaña defensiva. Polonia es invadida.

Austria-Hungría, en cambio, no pudo repeler la invasión de Galitzia. En 1914 termina con el ejército ruso aún en pie, a pesar de haber sido rechazado de Prusia Oriental.

En el curso de 1915, dos nuevos países entraron en la guerra: Italia al lado de los Aliados y Bulgaria al lado de las potencias centrales, que con este apoyo derrotan y ocupan a Serbia. En los años siguientes, los alemanes avanzaron sobre Rusia y conquistaron el Golfo de Riga, destruyendo o tomando prisionero a buena parte de los contingentes rusos (Alexéi Alexéievich Brusílov). El frente oriental estuvo en constante movimiento, no conoció el drama de las trincheras. La caballería jugó aún cierto papel en esta guerra de movimientos.

El equilibrio de fuerzas y las formidables armas facilitaron enormemente la defensa frente al ataque e impusieron la estabilización del frente. Los soldados colocaron decenas de kilómetros de alambradas y minas entre el Mar del Norte y Suiza. Un asalto presentaba tal desventaja frente al adversario que los ataques aliados fueron infructuosos y Alemania pudo resistir a pesar de combatir en dos frentes. Las condiciones sanitarias y humanas para los soldados eran muy crudas y las bajas elevadísimas. Los contendientes tuvieron que recurrir a la leva en masa; en este aspecto Alemania tenía la ventaja de su población numéricamente superior a la de Francia.

Los dos bandos tenían grandiosos planes en caso de conseguir la victoria. La diplomacia fue muy activa también: ambos bandos sedujeron a Italia, que al fin se inclinó por la Entente. Los militares germanos esperaban que Bethmann-Hollweg consiguiese la paz con Rusia para poner todo el esfuerzo en el Oeste, pero esto fue imposible: los Aliados reafirmaron su compromiso de no negociar ninguna paz por separado.

En otoño de 1915 Joffre intentó una ofensiva, con apoyo inglés, que concluyó en un gigantesco fracaso. Después de este éxito defensivo, a finales de año, el archiduque Falkenhayn, Jefe de Estado Mayor, propuso su proyecto al Kaiser: atacar Verdún, plaza fuerte e impenetrable según la propaganda francesa, pero que estaba en posición delicada por no poseer un camino o vía férrea para su reavituallamiento. Él esperaba que su caída debilitaría la moral de los soldados franceses. La idea era liquidar un gran número de tropas enemigas a un costo «módico» en vidas germanas. El 21 de febrero de 1916, el ataque se inició con la artillería bombardeando salvajemente las posiciones aliadas. Los alemanes avanzaron poco, pero las pérdidas francesas fueron enormes. El 25 de febrero, el General Langle de Cary decidió abandonar, lo más razonable desde un punto de vista estratégico. Pero el mando francés pensaba que no podrían permitirse perder Verdún y nombró en su lugar a Philippe Pétain, quien organizó una serie de violentos contraataques. Los alemanes transformaron esta batalla de frente reducido en una vasta carnicería.

El 1 de julio, los ingleses desataron una gran lucha paralela en la Batalla del Somme, a fin de dividir las tropas alemanas y reducir la presión sobre Francia. Los alemanes retrocedieron escasos kilómetros, pero en orden. Al final, el frente casi no se modificó ni en Verdún ni en el Somme, pese a los centenares de miles de bajas. La guerra era total y los cálculos no se detenían frente al desangre que eso implicaba.

Los demás frentes intentaron maniobras de distracción o contorneamiento, pero ninguno tuvo tanta importancia como los dos frentes principales. Se combatía en el Cáucaso entre rusos y turcos, en Irak (ingleses y turcos) y en los Balcanes.

Los Aliados contaban con la debilidad de Turquía para abrir una vía directa y apoyar a sus aliados rusos en problemas. La campaña de los Dardanelos fue desatada por los ingleses, a sugerencia de Winston Churchill, para controlar el estrecho de los Dardanelos, lo que permitiría a Francia y al Imperio Británico revitalizar a Rusia, neutralizar Turquía y encerrar a los imperios centrales. El ambicioso proyecto comenzó con el despliegue de una imponente flota inglesa y el desembarco de tropas en Gallípoli, pero los turcos se defendieron con una decisión inesperada. Los aliados no consiguieron penetrar por sorpresa en el Imperio Otomano y fracasaron en las sucesivas ofensivas. La operación fue un sangriento desastre, convirtiéndose en una nueva batalla de trincheras (para colmo, esta vez con el mar a espaldas de los Aliados). Después de unos meses de inútiles tentativas, el mando inglés decidió evacuar Gallípoli y dirigir su cuerpo expedicionario a Salónica, Grecia. Este ejército sostendría enseguida a los serbios que no se rindieron. Ante todo, se mantuvo a la espera de nuevas oportunidades, como convencer a Grecia de entrar en la guerra.

Los alemanes, que contaban con una importante flota de submarinos, intentaron imponer un bloqueo completo al Reino Unido y Francia, interceptar el apoyo de sus colonias y romper las rutas de aprovisionamiento entre América (carne de Argentina, armamento estadounidense) y Europa. A mediados de 1916 la Royal Navy Británica se encontró con la flota alemana en la península de Jutlandia, el único combate entre las dos grandes flotas. Los alemanes tenían como objetivo impedir el abastecimiento británico desde Noruega. La batalla comenzó el 31 de mayo y duró 80 minutos. No hubo un total ganador, ya que la Royal Navy perdió más hombres y naves, pero los alemanes no pudieron romper el bloqueo y tuvieron más buques dañados.

Durante todo el conflicto, los británicos fomentaron el sublevamiento de las tribus árabes para perturbar a los turcos otomanos. En esta misión destacó el célebre oficial T. E. Lawrence, Lawrence de Arabia. La Declaración Balfour propuso el establecimiento de un Estado judío en Palestina, para motivar a los judíos estadounidenses a que apoyaran el ingreso de ese país en la guerra. En 1916 los británicos atacaron Palestina, donde mantuvieron el control hasta 1947.

En África, británicos y franceses atacaron desde todos los frentes a las colonias alemanas, rodeadas por sus posesiones. Las fuerzas germanas en Togolandia y Camerún se rindieron rápidamente a las tropas anglo-francesas, mientras que la colonia de África del Sudoeste Alemana fue invadida por el ejército sudafricano y ocupada totalmente en 1915 (véase: Campaña de África del Sudoeste). Sólo la colonia de Tanganica, bajo la dirección del general Paul von Lettow-Vorbeck, resistió bajo dominio alemán hasta el final de la contienda.

Mientras tanto, en el Pacífico también hubo movimientos aunque no batallas de importancia. Las tropas australianas estacionadas en Papúa ocuparon sin problemas la Nueva Guinea Alemana, mientras que Japón y Nueva Zelanda dirigieron ataques contra las bases alemanas en las Islas Marianas. El puerto chino de Qingdao, principal base alemana en Extremo Oriente, fue ocupado por los japoneses.

En 1915, Italia se une a los Aliados y ataca a Austria. Sin embargo, una larga serie de ofensivas sobre el río Isonzo fracasa. En 1917, son los austro-húngaros, reforzados por tropas alemanas, los que baten duramente a los italianos en Caporetto. Este desastre casi saca a Italia de la guerra, pero el frente se estabiliza sobre el río Piave.

En junio de 1916 tiene éxito una ofensiva rusa a cargo del General Brussilov, que se interna en las líneas austrohúngaras. Regimientos enteros se pasaron a las filas rusas, demostrando la fragilidad del Imperio Danubiano. Motivada por esta circunstancia, Rumania declara la guerra a los Imperios Centrales, pero es fácilmente derrotada y ocupada por los alemanes, lo que compromete aún más la posición rusa. El Imperio de los Romanov no volvería a ejecutar ninguna ofensiva de relevancia en el resto de la contienda.

Como vemos, son las Potencias Centrales las que van sumando más tantos hacia 1916. El Vaticano y Suiza intentan infructuosamente sondeos por la paz. La opinión pública estadounidense se opone a participar en el conflicto, visto como cosa de los europeos imperialistas...

En 1917, el Estado Mayor alemán tomó la decisión de aguantar a los Aliados en el Oeste y hundir de una vez a las desalentadas tropas zaristas. También desaparecieron las fortalezas aliadas de Ham y de Coucy (27 de marzo de 1917). Los franceses, que sufren un motín de sus tropas tras el fracaso total de su ofensiva de Chemin des Dames o Camino de las Damas, no son capaces de lanzar ninguna otra ofensiva, limitándose a resistir. Es el turno de los británicos en Flandes; sin embargo, no se consigue romper el frente. El conflicto se eterniza y el desaliento cunde en la retaguardia. La población civil padece restricciones, sobre todo en Alemania, bloqueada por los aliados.

1917 fue clave por la entrada en la guerra de los Estados Unidos, lo que le dio a la contienda el carácter mundial. El torpedeo por parte de un submarino de la flota alemana del RMS Lusitania, donde viajaban 123 estadounidenses, provocó una viva reacción en Estados Unidos, que se preparó para entrar oficialmente en guerra al lado de los aliados. Pero debía sortear primero un gran problema: casi no tenía ejército.

Más tarde, las dos revoluciones rusas de febrero y octubre de 1917 permitieron a los alemanes avanzar considerablemente en Rusia. El Zar Nicolás II fue depuesto y asesinado con toda su familia. Los bolcheviques tomaron el control total y firmaron el armisticio con los imperios centrales en el mes de diciembre, después de la Paz de Brest-Litovsk (negociada por León Trotsky) en marzo de 1918. Para obtener esta paz consintieron enormes sacrificios económicos y territoriales. Además, Alemania ocupó Polonia, Ucrania, Finlandia, los países bálticos y una parte de Bielorrusia. El Reich aprovechó esta victoria para enviar casi todo su ejército oriental al frente occidental e intentar obtener una victoria rápida antes de la llegada masiva de los estadounidenses. Era su baza definitiva, ya que Austria-Hungría, Bulgaria y Turquía daban muestras de desaliento ante las mayores reservas financieras y de hombres de los Aliados.

Reforzados por las tropas provenientes del frente este, los alemanes ponen todas sus fuerzas en su última ofensiva, nombrada por el General de Infantería Erich Ludendorff como Kaiserschlacht (nombre clave Michael), a partir de marzo de 1918, sobre el río Somme, en Flandes y en Champagne. Esta comenzó el 21 de marzo y se extendió hasta el 5 de abril, aunque con el final de esta los alemanes continuaron con una serie de cuatro ofensivas hasta el 17 de junio. Pero, mal alimentadas y cansadas, las tropas alemanas no pudieron resistir la contraofensiva de Foch y fallan frente al objetivo final: París, quedando a 120 km de la capital gala. El General Foch comanda sus tropas francesas y estadounidenses hacia la victoria (segunda batalla del Marne); los primeros tanques británicos entran en liza y la superioridad aérea aliada es evidente.

Es el principio del fin para los Imperios Centrales. Tropas francesas atacan las líneas búlgaras en Macedonia. Después de pocos días de lucha, Bulgaria comprende que no puede hacerles frente y pide el armisticio. Turquía está al límite de sus fuerzas y no puede contener a los británicos que han tomado ya Jerusalén y Bagdad y avanzan hacia Anatolia; además la derrota búlgara compromete a Constantinopla. Franceses y británicos ocupan el Oriente Próximo e Iraq y el Imperio Otomano también se rinde.

El duelo entre italianos y austríacos está asimismo por resolverse. El General Diaz obedece la insistencia de su gobierno que necesita de una victoria en el frente alpino para poder negociar. Los italianos derrotan a Austria-Hungría en Vittorio Veneto. Este hecho marcó el descalabro del ejército imperial, y la monarquía de los Habsburgo se hunde, incapaz de oponer nada al avance aliado por los Balcanes (3 de noviembre).

El Reich está en una situación desesperada: se ha quedado sin aliados, su población civil sufre draconianas restricciones, su ejército está al límite, sin reservas y desmoralizado. Ludendorff y Hindenburg son partidarios de la capitulación inmediata, pues creen que el frente se derrumbará en cualquier momento. En efecto, tropas estadounidenses de repuesto no paran de desembarcar e incluso Italia se prepara para enviar un contingente a Francia. El 8 de agosto un ataque aliado cerca de Amiens tiene éxito y rompe el frente germano: los aliados penetran en Bélgica. El Alto Mando pide al brazo político iniciar inmediatamente negociaciones de paz. Cunde la convicción de que la guerra está perdida. Wilson proclama que EE. UU. sólo negociará con un gobierno alemán democrático. Los Hohenzollern tienen los días contados. Tras una revolución obrera en Berlín, el Kaiser huye a Holanda; el gobierno de la nueva República alemana firma el armisticio de Rethondes el 11 de noviembre de 1918. La guerra ha terminado con la victoria de los Aliados.

Tras el estallido de la guerra, el Imperio Japonés envió un ultimátum a Alemania, solicitándole la evacuación de Jiaozhou (noreste de China). Alemania se negó a cumplirlo, por lo que Japón entró en la guerra del lado de los aliados el 23 de agosto de 1914. Las tropas japonesas ocuparon las posesiones alemanas de las islas Marshall, Carolinas y Marianas. En 1915, Japón presentó las Veintiuna Demandas a China que obligaban a China a no alquilar ni ceder ningún territorio frente a Taiwán a ningún país, excepto a Japón. En 1919, China cedió los derechos comerciales de Mongolia Interior y Manchuria a Japón.

Como resultado del acuerdo de paz de la guerra mundial, Japón recibió las islas del Pacífico que había ocupado, y el territorio de Jiaozhou.

Tras el conflicto, se firmaron varios tratados de paz por separado entre cada uno de los vencidos y todos los vencedores, con excepción de Rusia, que había abandonado la guerra en 1917. Al conjunto de estos tratados se le conoce como La Paz de París (1919-1920).

Versalles: Firmado el 28 de junio de 1919 entre los aliados y Alemania. El imperio fue cortado en dos por el Corredor polaco, desmilitarizado, confiscadas sus colonias, supervisado, condenado a pagar enormes compensaciones y tratado como responsable del conflicto. Este tratado produjo gran amargura entre los alemanes y fue la semilla inicial para el próximo conflicto mundial.

Saint-Germain-en-Laye: Firmado el 10 de septiembre de 1919 entre los aliados y Austria. En este tratado se establecía el desmembramiento de la antigua monarquía de los Habsburgo, el Imperio Austrohúngaro, y Austria quedó limitada a algunas zonas en las que se hablaba solamente el alemán.

Sèvres: Firmado el 10 de agosto de 1920 entre el Imperio Otomano y los aliados (a excepción de Rusia y Estados Unidos). El Tratado dejaba a los otomanos sin la mayor parte de sus antiguas posesiones, limitándolo a Constantinopla y parte de Asia Menor.

Trianon: Acuerdo impuesto a Hungría el 4 de junio de 1920 por los aliados, en el que se dictaminó la entrega de territorios a Checoslovaquia, Rumania y Yugoslavia.

Neuilly: El Tratado de Neuilly-sur-Seine fue firmado el 27 de noviembre de 1919 en Neuilly-sur-Seine (Francia) entre Bulgaria y las potencias vencedoras. De acuerdo con lo estipulado en el tratado, Bulgaria reconocía el nuevo Reino de Yugoslavia, pagaba 400 millones de dólares en concepto de indemnización y reducía su ejército a 20.000 efectivos. Además, perdía una franja de terreno occidental en favor de Yugoslavia y cedía Tracia occidental a Grecia, por lo que quedaba sin acceso al Mar Egeo.


Consecuencias [editar]Se calcula que la guerra produjo aproximadamente ocho millones de muertos y seis millones de inválidos. Francia fue el país más afectado proporcionalmente: 1,4 millones de muertos y desaparecidos, equivalentes a un 10% de la población activa masculina, acompañado por un déficit de nacimientos. El estancamiento demográfico francés se prolongó, con un envejecimiento de la población que sólo logró crecer con la inmigración. El norte francés estaba en ruinas: casas, puentes, vías férreas, fábricas, etc.

En el plano político, cuatro imperios autoritarios se derrumbaron, lo que transformó profundamente el mapa de Europa, rediseñado por el tratado de paz de 1919:

el Imperio del zar quedó transformado en la Rusia comunista (más tarde la URSS),
el Imperio Otomano se redujo a Turquía (península de Anatolia y Constantinopla),
el Imperio Austrohúngaro fue desmantelado y nacieron las minúsculas Austria, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia como nuevos países independientes,
el Imperio alemán llegó a su fin y fue reemplazado por la República de Weimar, mermada territorial y económicamente por el pago de las reparaciones de guerra.
Nuevo equilibrio político mundial. Las colonias suministraron víveres, materias primas y soldados. Tras la guerra los pueblos coloniales no creyeron más en lo que se les había inculcado sobre la superioridad natural de la metrópoli y reclamaron una mejora de su situación. A este primer declinamiento de la influencia de Europa en las colonias, se sumó la expansión de Estados Unidos, el mayor beneficiado de la guerra junto a Japón, y cuyas capitales se colocaron al lado de París y Londres en la escena internacional.

Transformación social. Las diferencias sociales se acentuaron con el enriquecimiento de los mercaderes de armas y el empobrecimiento de los pequeños ahorradores, los retirados y los asalariados afectados por la inflación. Las mujeres adquirieron un nuevo lugar en la sociedad y se volvieron indispensables durante toda la guerra, en el campo, las fábricas, las oficinas, las escuelas (para compensar la marcha de numerosos profesores). El feminismo progresaba, el derecho a voto fue acordado en Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos y Rusia, pero no en Francia.

Consecuencias tecnológicas. La contienda generó un intenso desarrollo de los instrumentos y técnicas de guerra: fusiles de repetición, ametralladoras, gases venenosos dando origen a la guerra biológica y química, hubo tanques, dirigibles y aviones, también se practicaron los bombardeos a las ciudades. La artillería multiplicó los calibres, aumentó el alcance y mejoró los métodos de corrección. El transporte motorizado se generalizó.

Consecuencias políticas en Alemania. Los cinco tratados tras la guerra, principalmente el suscrito en Versalles, ocasionaron un ambiente de opresión hacia los vencidos. La nueva Alemania republicana sufrió las consecuencias del Imperio Alemán y su economía fue explotada por los vencedores. Así surgieron tesis tanto izquierdistas como derechistas para acabar con esta situación. Los golpes contra el sistema comenzaron cuando, en 1921, milicias comunistas se levantaron en Múnich. La revuelta fue sofocada. Adolf Hitler culpaba a los marxistas alemanes de la rendición alemana, alegando como pruebas la constitución progresista de Weimar y el armisticio a continuación. Cuando Hitler aún seguía en las trincheras, los militares alemanes convencían a la población civil de que la guerra podía ser ganada, mientras que confesaban a los políticos que la rendición era ineludible. Pero Hitler sostuvo esta tesis en el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores y, con ella, dirigió el denominado Putsch de Múnich de 1923 contra la sede del gobierno. El golpe militar fue aplastado y Hitler recluido en prisión durante ocho meses. Sin embargo, en enero de 1933 Hitler fue nombrado canciller por el presidente Paul von Hindenburg y el 14 de octubre de 1933 triunfó en las elecciones, por lo que llegó al parlamento alemán.

VIDEOS DE LA GUERRA.

http://www.youtube.com/watch?v=jhsAo89J3mU&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=17eKyOGktmY
http://www.youtube.com/watch?v=xFh94QaFIxw&feature=related

miércoles, 11 de febrero de 2009

HUNDIMIENTO DEL MAINE

La primera teoría es que patriotas cubanos pro-españoles, marinos españoles, insurgentes cubanos o marinos estadounidenses, según versiones, se acercaron al buque en la oscuridad y adosaron una mina a la proa del Maine. Dentro de esta teoría, la más plausible es que se trató de una explosión realizada intencionalmente por fuerzas estadounidenses, que estaban ávidas de una excusa para atacar a España. Cabe destacar que meses antes de la voladura del Maine, los Estados Unidos habían hecho gestiones para comprar la isla de Cuba.
La segunda teoría es la detonación espontánea de los pañoles de munición. En 1975, una investigación llevada a cabo por el almirante estadounidense Hyman Rickover examinó los restos recuperados en 1911 y concluyó que no hubo evidencias de una explosión externa. La causa más probable del hundimiento fue una explosión de polvo de carbón, de una carbonera imprudentemente localizada junto a la santabárbara de la nave.

Antonio Canovas Del Castillo

Fue una de las figuras más influyentes de la política española de la segunda mitad del siglo XIX, al ser el mayor artífice del sistema político de la Restauración, convertiéndose el en máximo dirigente del Partido Conservador. Es considerado por muchos como uno de los más brillantes políticos conservadores de la historia contemporánea española.Antonio Cánovas del Castillo fue hijo de Antonio Cánovas García, maestro nacido en Orihuela, Alicante, y de Juana del Castillo y Estébanez, hija de Juan José del Castillo, y prima hermana de Serafín Estébanez Calderón, el escritor.

Compaginó los estudios con su afición por la historia y en 1854 publicó su obra Historia de la decadencia española. Al mismo tiempo iniciaba su carrera política y se unía a Leopoldo O'Donnell, artífice de la revolución del 54 proclamada con el «Manifiesto de Manzanares», escrito por el propio Cánovas. Miembro de la Unión Liberal, en 1854 fue elegido Diputado por Málaga para las Constituyentes y, a la caída de O'Donnell, Gobernador Civil de Cádiz. Fue ministro de Gobernación en 1864 y de Ultramar en 1865 durante el reinado de Isabel II antes de proclamarse la Primera República Española.

Tras la Revolución de 1868 y fin de la monarquía borbónica se encarga de preparar la vuelta del que sería Alfonso XII hijo de Isabel II. En 1874 tras el pronunciamiento en Sagunto del general Martínez Campos y la proclamación de Alfonso XII como rey, se encarga de idear el sistema de la Restauración, siendo el redactor del manifiesto de Sandhurst, en 1874. Propone un sistema bipartidista donde los fraudes electorales periódicos, apoyados en el caciquismo hacían posible la alternancia en el poder, como medio de disipar tensiones. Así accedió siete veces al cargo de presidente del consejo de ministros de Alfonso XII.